La Llamada de Narayana
Franco Misaél Sánchez Díaz
(Baal Fausto Aramizaél Kurioz)
~ I ~
Soñando bajo cielos encapotados
de azul olvido
hay sepulcros atemporales
grietas dimensionales
donde fantasmas eléctricos
fluctúan a través de espacios sin forma.
Reina ahí la Reina del Olvido
suave voz del suicidio.
Una rama metálica se balancea
dejando caer hojas de cobre otoñales
estaño en los pies del colgado en una ciudad muerta.
¡Oh, muerto con la lengua de fuera
que gritas desde el silencio de la nada
lo total que es la extinción!
Lo largo que es el olvido.
Pez idiota de ojos vidriosos
boqueando en medio del desierto de la vida,
que ignaro vive, que ignoto expira.
~ II ~
Cripta fractálica abre sus compuertas al sacerdote;
Deus Ex Machina inútil que ignora
cómo salvar la escena humana...
Misteriis tenebrarum,
balada enferma de voces muertas.
Rasgos de insanía en la faz de la princesa.
¡Oh, aristócrata caníbal
convidas momias a la soirée de las séis.
Juicio de la desconocida gritona del bosque,
que me llama y me busca berreando mi nombre
en las sombras asombrada
del misterio de la Nada.
Narayana...
~ III ~
Canal silencioso del río Estigio
congelados cocitales
en posturas hieráticas
retando al tiempo
dolorosas estatuas del silencio.
Jardín de árboles humanos
carne desgarrada;
mórdibos ángeles trazan mandalas verdes
demonios asimetricos
danzando
la balada de los gatos desollados
sobre la cabeza de un alfiler.
Voz demente balbuceando
rezos y más rezos
anhiquilando el altar del silencio;
invocando fuerzas incomprensibles,
espectros de tungsteno resplandeciendo
en la Noche Vieja.
~ IV ~
El mandala de Narayana
abre el portico de las cuatro cruces,
paso prohibido hacia el Edén enajenado;
lujuriante vegetacón oculta
los ritos de Matri Neydn.
Fango, carne, sangre,
lodo y agua desalinizada
riegan el antaño suelo estéril.
El corazón nuclear calienta las antiguas pieles
de las señoras salvajes,
sacerdotizas de la demente...
Neydn...
Coloso congelado,
que sueña entre los hielos
aguardando ser encontrado,
dentro de su cuerpo metalico,
se halla Ardens restaurado,
dentro,
hordas dementes aullan perpetuamente
en una paradoja letal.
Locura viene en el aire gritando
llamando en el silencio
a los hombres muertos
a los espectros del cementerio
